La magia de un libro antiguo y pesado, de esos que proveen sabiduría y guardan el peso de la historia, es el núcleo de la nueva aventura del dinosaurio más querido de Nintendo. En Yoshi and the Mysterious Book, nos convertimos en una especie de investigadores de la naturaleza. Antes de iniciar el viaje, el juego nos permite elegir al Yoshi del color que más nos guste para comenzar a rellenar las páginas del diario del Profesor Leo (o Mr. E), explorando cada rincón para descubrir y analizar a las criaturas que habitan en este peculiar mundo.

Una dirección de arte que se lee con los ojos
Las últimas entregas de la franquicia han destacado por experimentar valientemente con su apartado visual. Tuvimos el mundo de lana en Woolly World y las manualidades de cartón en Crafted World. Esta vez, el juego no es la excepción y apuesta por una dirección de arte encantadora basada en la literatura interactiva. Todo el entorno alude constantemente a que estamos dentro de un libro, desde las ilustraciones vivas y detalladas que decoran los menús antes de entrar a cada capítulo, hasta los bellos elementos integrados directamente en los niveles.
A esto se suma una música entrañable, entornos coloridos y una atmósfera general que nos deja con un gran sabor de boca desde los primeros minutos.

Modo de juego: Las criaturas son las mecánicas
A primera vista, las bases son las de un juego de plataformas tradicional: avanzas por los niveles buscando secretos y avanzas hasta el final. Sin embargo, el verdadero giro está en la observación. Aquí debes experimentar constantemente con la fauna local. Por ejemplo, en el primer escenario encuentras unas pequeñas flores; al comérselas, Yoshi nota de inmediato su sabor dulce, y si decides llevarte una en el lomo y pasas cerca de unos capullos, estos florecen por completo. En otra sección aparecen unos personajes parecidos a patos con hojas en la cabeza que no puedes comer, pero que funcionan como plataformas para saltar más alto.

Las criaturas no están ahí sólo para decorar su capítulo, sino que son las mecánicas vivas del juego. Más adelante los niveles incluyen rompecabezas que requieren entender y usar la conducta o habilidad de un ser específico para poder avanzar, un ejemplo de ello son los “pulposapos”, que sueltan burbujas en las que podemos flotar por tiempo limitado para alcanzar zonas altas,las margaritas que ayudan a que broten las flores, y de diversos colores, es una maravilla el poder hacer un escenario diferente acorde al color de tu Yoshi en esa mision y otros elementos, cabe mencionar que los personajes, animalitos y demás que nos encontremos en la mayoría de los casos podremos nombrar, mismos que tienen nombre por default pero que tendremos oportunidad de ponerles nombres acorde a nuestra imaginación y gusto.
Un ritmo diferente que premia la curiosidad
A diferencia de otros títulos donde todo se te explica de forma directa, aquí puedes pasar perfectamente quince minutos tratando de resolver un misterio por tu cuenta. El juego no te lleva de la mano; aunque el Profesor Leo ofrece pistas a través de un botón dedicado, estas son bastante vagas y opcionales, obligándote a confiar únicamente en las pistas visuales de los animales y en tu interacción con el entorno. Esto cambia radicalmente la perspectiva de lo que debes hacer en pantalla. El chiste aquí no es superar obstáculos imposibles ni planear saltos milimétricos, sino investigar y resolver acertijos a tu propio ritmo.

Esta propuesta significa que Nintendo nos cambia la jugada por completo: en lugar de un plataformeo tenso, el juego expande sus objetivos hacia la exploración pura. Por lo tanto, si buscas un desafío extremo, este título no va a cumplir esa expectativa. La prioridad del juego no es derrotar enemigos; de hecho, ni siquiera puedes dañarlos. Incluso si una abeja u otra criatura te toca, Yoshi solo reaccionará al golpe deteniéndose un segundo, pero al no existir un medidor de vida, la posibilidad de morir desaparece. No es que el juego sea difícil, es que su propósito es otro.
Conclusión: El origen de las especies de Yoshi
Yoshi and the Mysterious Book da un paso lateral muy inteligente en la franquicia. Al reemplazar la etiqueta de “juego fácil” por la de un título con un ritmo y propósito totalmente distintos, logra que la experiencia se vuelva sumamente relajante. Es un videojuego ideal para disfrutar con calma, ideal para el público infantil (especialmente en compañía de sus padres), pero también para los adultos que regresamos a Yoshi buscando el diseño de niveles, la felicidad pura de sus mundos y el reto de encontrar todos los coleccionables.
Al final, recolectar datos de las especies de este gran tomo nos evoca de forma inevitable a una versión jugable y fantástica de Charles Darwin en El origen de las especies. Ver cómo se va estructurando la información, analizando el comportamiento de cada criatura y descubriendo la evolución de sus interacciones dentro del entorno hace que el juego se sienta como una obra maravillosa. Disfrutar de algo así nunca ha tenido un requisito de edad, y esta exclusiva demuestra que explorar y aprender puede ser el viaje más reconfortante del año.






