Tadaima
Last Christmas

Last Christmas, otra oportunidad para amar.

Last Christmas nos muestra a una mujer joven a la que al parecer, la mala suerte la sigue a donde quiera que vaya, dará un giro inesperado a su vida cuando acepta un trabajo como elfo de Santa en unos almacenes.

La historia nos presenta a Kate, una joven que trabaja para Santa (Michelle Yeoh) en una tienda de navidad en que poseen desde los objetos más convencionales hasta los más extraños y si pudiéramos hacer su bio de twitter o instagram seguro diría «soy un eterno arrepentimiento de mis malas decisiones» y va errante por las calles de Londres porque prefiere dormir lejos en el peor sillón del país a dormir en su propia casa al lado de su demasiado-preocupada-para-ser-verdad madre. Kate niega su verdadero nombre, y no está completamente en contacto con su familia por un episodio en particular, y eso le está costando muchas cosas, entre ellas, sus relaciones con sus amigos o su hermana.

La vida de Kate entonces era un montón de tropiezos en sus altos tacones y traje de elfo hasta que un día conoce a Tom (Henry Golding) un atractivo y optimista muchacho, repartidor de uber/rappi de medio tiempo que aparece en su vida, generando una conexión instantánea para hacerla sonreír, llorar y desahogarse, convirtiéndose en la persona que más la comprenda.

Tom es esa persona que ve más allá del traje de elfa, y el cinismo de Kate y solo se sienta a escucharla, y es justamente eso, lo que le da el empuje para replantear su vida.

La película entonces posee un humor muy británico que, su es de su agrado les prometo que esto les va a gustar bastante y  se nota mucho ahí la mano de Emma Thompson, que se ha lucido mucho escribiendo y se nota que disfruta lo que hace. Aunque a veces tambalea intentando meter más de un concepto, como el tema del brexit, o el mismo catálogo de George Michael, pero ahí es más cosa de entender de que en su momento, la idea era que el mismo cantante estuviese presente en el film, pero lamentablemente no pudo ser. No obstante, sí funciona en el montaje de la redención y reconciliación familiar, que sí, es un cliché, pero, es un cliché que se disfruta en esta temporada navideña.

Es una linda historia de navidad, acerca de que por mucho que creamos caer, siempre podemos comenzar de nuevo y dar un giro iluminado en nuestras vidas, así como amarla, y mirar al cielo, porque a veces puede haber milagros inesperados.

Cristopher Osnaya

Ingeniero en Sistemas. Amante de la Cultura Japonesa y su Gastronomía. Gamer apasionado. Entusiasta de los idiomas. Científico loco en búsqueda de cosas nuevas por desarrollar.

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