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Opinión | Godzilla: la proyección del miedo

El tres de noviembre de 1954 llegó a las salas de cine de Japón la primera película de Godzilla, dando vida a uno de los personajes más icónicos de la cultura popular japonesa. Su vasta filmografía abarca más de treinta películas, series de televisión y versiones animadas y, con el pasar de los años, su popularidad no parece disminuir. Lo que no muchos saben, es que el rey de los kaiju tiene un origen cultural y político muy interesante.

El origen

La película de 1954 parte de un evento basado en la realidad. En marzo de ese mismo año los Estados Unidos detonaron una bomba H cuya radiación alcanzó a la tripulación del Fukuryū Maru, un bote atunero. La tripulación desarrolló los síntomas de la enfermedad de la radiación, similares a los que unos pocos años antes se vieron entre los sobrevivientes a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. El hecho revitalizó el sentimiento anti-estadounidense que el periodo de ocupación había mitigado y se organizaron manifestaciones en contra de nuevas detonaciones de prueba.

Godzilla

En ese contexto social, los estudios Toho filmaron Godzilla.

La proyección de distintos miedos

La primera cinta parte del mismo hecho -una detonación nuclear- para explicar el surgimiento del kaiju. Pero Godzilla no es una creación de la radiación: se trata de una criatura antigua, inmune a ésta. Por esa razón, el paleontólogo Kyohei Yamane es llamado para ofrecer soluciones ante la crisis. Intrigado por su capacidad de supervivencia, Yamane quiere estudiar al kaiju, pero la urgencia obliga al gobierno a optar por destruirlo. Para hacerlo, recurren al científico Daisuke Serizawa, quien ha desarrollado una tecnología capaz de destruir las células desde dentro. Serizawa, temeroso de que su tecnología se use como arma de destrucción masiva, acepta usarla en Godzilla, pero muere llevándose el secreto consigo.

Quienes vieron la versión de 2016, Shin-Godzilla, sin duda identificarán que el argumento tiene muchísimas semejanzas. El monstruo invencible, la incapacidad de las armas convencionales y no convencionales, pero también, una vez más, el aspecto político de esta historia. No son pocos los críticos de entonces y de ahora que ven en Godzilla una representación de los Estados Unidos y del terror que su política armamentista significó para el país.

Shin Godzilla

La nueva versión, dirigida por Hideaki Anno (Neon Genesis Evangelion), ensayó una imagen peculiar del kaiju. Ésta aludía a la indefensión de Japón ante amenazas externas y la falta de independencia a causa de su complicada relación con los Estados Unidos. Incapaces de decidir por sí mismos, los personajes pierden horas valiosas tratando de determinar la naturaleza jurídica de la amenaza hasta que ya es demasiado tarde. La solución, nuevamente, consiste en matar al monstruo desde dentro.


A sesenta y cinco años de su creación, algunas cosas han cambiado en el contexto. La Guerra Fría terminó y, durante mucho tiempo, Japón ha gozado de un lugar privilegiado en el concierto de naciones. Ahora, el enemigo parece ser nuestro propio hogar, que hemos vuelto hostil a nosotros mismos. Como en la versión escrita por Gen Urobuchi, quizá ahora Godzilla está ahí para advertirnos sobre la fragilidad de nuestro hogar y la violencia con la que puede volverse contra nosotros. Una cosa es segura: siempre que el monstruo resurge, es para llamar nuestra atención.

freudchicken

Editor en Tadaima. Especialista en Estudios sobre Japón. Psicoterapia psicoanalítica. Entusiasta de las historias y sus lenguajes.

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