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La obra de Reiko Yoshida II: Liz and the Blue Bird

Reiko Yoshida y Naoko Yamada colaboraron juntas para escribir la historia de Tamako y en una entrada anterior hablé sobre los alcances de ese relato en términos de lo que significa crecer y tomar decisiones. La película que me ocupa hoy, Liz and the Blue Bird, recorre un camino muy semejante. Es, en breve resumen, una historia de amor entre dos chicas que se necesitan, pero que deben soltarse para poder crecer.

Aunque esta historia pertenece al universo de Sound! Euphonium, ver la serie no es indispensable para disfrutarla. Naoko Yamada traza una línea muy clara entre esta historia y el mundo del que se desprende a través de numerosas decisiones creativas que van desde el rediseño de los personajes, la coloración del film, el tipo de musicalización que emplea y, desde luego, el trabajo de Yoshida a cargo del guion. Sencillamente, Liz and the Blue Bird ha de considerarse como una historia aparte.

Una historia en tres dimensiones

Todo gira en torno a Mizore y Nozomi que, en su tercer año de preparatoria, están a cargo del solo en la pieza libre del concurso de orquestas. La pieza, ‘Liz and the Blue Bird’, relata la historia de Liz, una chica solitaria que un día recibe la visita de un alegre pajarillo azul, con quien comienza a compartir una vida de risas y amor. Liz sabe, sin embargo, que el pajarillo azul no puede permanecer encerrado para siempre, que un día ha de abrir las alas y emprender el vuelo.

El tercer y último movimiento gira en torno a un diálogo entre el oboe de Mizore y la flauta de Nozomi que refleja, desde luego, el conflicto central entre ambas protagonistas. Se conocen desde secundaria. Mizore siempre fue tímida y no hablaba con nadie, hasta que Nozomi la sacó de su ensimismamiento para unirla al club de orquesta. Pero el carácter expansivo y disperso de Nozomi la hace ir y venir sin darse cuenta de lo mucho que su ambigüedad lastima a Mizore.

La historia se juega, naturalmente, en el terreno de los sentimientos. Es un cuento de distancia y separación en el que no se pueden señalar culpables. La maestría del relato radica entonces en demostrar, a través de unas pocas palabras bien escogidas, de gestos y de imágenes, que el amor no basta para que las cosas funcionen. Que hace falta complicidad, camaradería y confianza, pero que estos ingredientes también son necesarios para decir adiós.

El éxito del equipo formado por Yoshida y Yamada es el de saber contar esta historia en varios niveles: el de la música, el del cuento de hadas que la inspira y el de las dos jóvenes intérpretes. Naturalmente, todo tiene que conjuntarse como lo haría una pieza orquestal, así que la transición entre estos tres lenguajes debe ser muy cuidadosa.

La vida real rara vez es tan poética, pero es para eso que tenemos la ficción.

En cierto modo, Liz and the Blue Bird es una heredera de los temas centrales de Tamako Love Story tanto como una antagonista de Sound! Euphonium, cuyo argumento siempre giró en torno al vínculo de Kumiko y Reina, dos almas afines. El momento vital que representan ambas cintas, es decir; los albores de la vida adulta, es el escenario ideal para ese tipo de historias. La de Tamako es una historia de crecimiento, pero también de reencuentro. La de Nozomi y Mizore también, pero en un sentido distinto.


En otra entrega hablaremos nuevamente del tema de la despedida, a propósito de la nueva cinta escrita por Reiko Yoshida, Ride your Wave, que se estrenará en nuestro país a finales de este mes.

freudchicken

Editor en Tadaima. Especialista en Estudios sobre Japón. Psicoterapia psicoanalítica. Entusiasta de las historias y sus lenguajes.

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